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Los cambios radicales arrancaron en la mitad del siglo XX. Durante los años 65 y 66 aparece la bota campana como fenómeno internacional, haciendo parte de una vestimenta casual y uniforme que no hacía distinción de sexos ni de clases sociales. La juventud medellinense introdujo esta moda en su guardarropa. Este fue un estilo descomplicado, sencillo y audaz que permitió mostrar contornos parciales y coloridos. |
Al son del go-gó y el ye-yé se dejó de lado lo tradicional y se estableció la diferencia entre lo elegante y lo vulgar o cursi. Los zapatos llamados plataforma se combinaron con blusas pegadas al cuerpo de colores fuertes y brillantes.
En la década de los 60 surgieron nuevas formas de ver el mundo. El acentuado sentir religioso se sustituye por comportamientos citadinos que no toman en cuenta los viejos formalismos sociales. Todo ello encuentra expresión a través de un modo muy particular de vestir.
Instituto de Estudios Regionales de la Universidad de Antioquia –INER-. |