Fue en el año de 1887, cuando la ciudad conoció el tranvía. Este, sin desligarse del tradicional medio de transporte por medio de mulas, incorporó la novedad tecnológica del sistema ferroviario.
Su inauguración estuvo acompañada de gran solemnidad y entusiasmo. El primer viaje y por mucho tiempo su único recorrido fue entre la plazuela de la Veracruz y el sitio de recreo El Edén -Bosque de la Independencia-.
 |
|
La empresa la fundó el señor Clímaco Arbeláez, por una concesión de la administración pública, pasando luego a pertenecer a una compañía franco-belga llamada La Colombiana. Los carros y rieles se trajeron de Estados Unidos y las mulas inicialmente de Bogotá. |
Aunque la pretensión inicial del tranvía era llegar a las poblaciones vecinas de Copacabana e Itagüí, nunca lo logró. Sólo se tendieron rieles hasta Bermejal, sitio donde existían unos baños públicos; este trayecto no tuvo éxito, pues el viaje era muy lento y con múltiples tropiezos; se comentaba en la Villa, que aquel que no fuera de afán, podría tomar el tranvía.
En la ciudad, el tranvía tampoco corrió con mucha suerte. Don Lisandro Ochoa cuenta cómo en la calle Ayacucho -una de las más estrechas por entonces-, las mulas se subían a las aceras y se le atravesaban a los carros obligando, finalmente, a los viajeros a prescindir del viaje. (Ochoa, 19). Estos hechos y otros que tenían que ver con la mala organización de la empresa, dieron al traste con el servicio.
La empresa dejó de existir 10 años después de su conformación y la ciudad se quedó sin un medio de transporte público colectivo, pero impulsó el desarrollo urbanístico hacia el Norte, el que dos décadas después, el tranvía eléctrico continuaría.
Instituto de Estudios Regionales de la Universidad de Antioquia –INER-.
|