NUEVAS VÍAS SOBRE VIEJAS CALLES

Para comienzos de siglo XX, la población de Medellín se calculaba aproximadamente en 40.000 habitantes, con un desarrollo urbano localizado básicamente en lo que hoy constituye su centro.

El médico Ramón Arango, presidente del Concejo de

la ciudad para entonces, hablaba así de ésta: "La irregularidad que se nota a primera vista en las calles de Medellín, su estrechez, sus curvaturas y rinconadas, las casas que las cierran haciéndoles cambiar de dirección, etc..., son, sin duda, defectos muy respetables, si se quiere, por su antigüedad y por su origen netamente español; pero constituyen al mismo tiempo obstáculo serio a la ventilación, al fácil desagüe de las alcantarillas, y, en general, a la higiene pública y a la hermosura de la ciudad, por más que piensen de otro modo los aficionados a la novela de encrucijadas". (Jaramillo, Perfetti, 1995).

Con este panorama entra Medellín al siglo XX. En esos momentos, la Sociedad de Mejoras Públicas -S.M.P.- entidad formada por ilustres de la ciudad que velaba por su embellecimiento y ornato, propuso la apertura de un concurso público para definir el Medellín futuro. El ingeniero Jorge Rodríguez Lalinde fue el ganador y sobre su plano, reformado por el Concejo de la ciudad, se proyectó gran parte de lo que de hecho constituyó el desarrollo urbano de la ciudad en las dos primeras décadas de aquel siglo, cuando se abandonó el plan.

En el año 1932, la trama urbana presentaba un aspecto complejo, con predominio del crecimiento en dirección norte-sur. El sector nororiental seguía siendo el de mayor expansión, por los barrios obreros que allí se construyeron. Hacia el oriente se extendía la urbanización especialmente sobre la calle Ayacucho; la quebrada Santa Elena había perdido su proceso de urbanización.
Hacia el occidente era aún incipiente la urbanización, la población se asentaba en su mayor parte en los corregimientos de La América y Robledo.
 
Así la ciudad seguía creciendo después de la aplicación del plano de Medellín futuro, sin mayor regularización en el trazado de sus vías y en los procesos constructivos, a pesar de que estaba en auge la naciente producción industrial.
A la ciudad que creció con calles de 6 y 8 metros de ancho, sin suficientes parques ni avenidas, se le harán una serie de obras que
producirán la nueva estructura física de su desarrollo. Entre las más importantes se cuentan: la cuelga y rectificación del río Medellín, la cobertura de quebradas y la apertura, rectificación y ensanche de vías.
     
Se dio así un paso para la conversión de la ciudad en metrópoli, donde las relaciones de cotidianidad características del siglo anterior dadas por la escala de sus construcciones, se transformarían para albergar las nuevas actividades urbanas, influenciadas en gran parte por la naciente actividad industrial.
En esta transformación jugó importante papel la oficina de Valorización, creada en el año de 1939. La primera obra que se decretó por este sistema fue la ampliación de las calles Boyacá y Calibío, entre Carabobo y Bolívar. Otras en el centro de la ciudad fueron: la cobertura de la quebradas Santa Elena y La Loca, la ampliación de la calle Junín hasta San Juan, la apertura de la calle Amador, la prolongación y ampliación de la carera. Bolívar hacia el sur, la ampliación de la calle Colombia y la construcción de la diagonal Colombia-Ayacucho, entre otras.
   
Sin embargo la obra más destacada de estos inicios la constituyó junto a la rectificación del río, la cobertura de la quebrada Santa Elena ya iniciada en los años 20, cuando se cubrió el tramo comprendido entre Junín y Palacé, a la que se denominó Avenida 1o de Mayo; más tarde, el tramo entre Junín y Sucre, cuando aun no operaba la Valorización.
     
La S.M.P. fue la gran impulsora de la cobertura de la quebrada Santa Elena, que cambió totalmente la fisionomía colonial, antes de ella existente. Sobre la quebrada existían 12 puentes, que cruzaban las principales calles en dirección norte-sur. Todos de particular diseño y un nombre que los distinguía; la mayoría para el paso de vehículos y transeúntes.

Cuando se adelantó su cobertura por el método de Valorización, se construyeron el hotel y la plazuela Nutibara, propiciando un entorno característico en la nueva vía existente sobre la quebrada, que se llamó inicialmente Avenida de la República y posteriormente Avenida La Playa, donde ya se encontraba el Palacio de Calibío conformando uno de sus costados.

En los años 50 se ejecutó el programa más integral de Valorización. Con él se desarrolló el área occidental y suroccidental de la ciudad por los sectores de Belén y La América. Allí se abrieron nuevas vías y se ampliaron las existentes, además se adecuó el sector para futuras urbanizaciones.
     
Por la vía de la Valorización también se elaboró, en 1947, el Plan Piloto para Medellín elaborado por los arquitectos-urbanistas Wiener y Sert, del cual surgió el Plano Regulador, base sobre la cual se estructuró la ciudad desde mediados de siglo. Ellos partieron de la idea de generar por el río, una espina dorsal de comunicaciones que complementara la vocación comercial e industrial que perfilaba la ciudad de hoy.

En los años 70, se emprendió la construcción de importantes puentes sobre el río y se trazaron vías como la avenida Las Vegas, las transversales del Poblado y la Avenida Oriental.


Instituto de Estudios Regionales de la Universidad de Antioquia –INER-.