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Durante las épocas de la Colonia y la República, las únicas vías que existían para trasladarse de una ciudad a otra eran los caminos de herradura. En Antioquia, éstos se reconocen en la figura mítica del arriero. En palabras del doctor Sanín Echeverri: "Lo indudable es que la arriería dio al antioqueño una dimensión, un campo visual mayor que el horizonte suyo amputado por la montaña. Lo hizo conocer la tierra, no con el ojo sino con las plantas del pie y de la mano, que es como a ella le gusta...". (Bravo,1974). |
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Los arrieros fundaron pueblos allí donde era cotidiano su camino y el arriero le perteneció a Medellín. Por aquí pasaron los caminos que venían de Santa Fe de Antioquia hacia el río Magdalena y otras regiones, y partieron otros tantos en nuevas direcciones. Medellín se convirtió en un cruce de caminos. Por su localización geográfica inmejorable y su organización socioeconómica, la villa se configuró como un centro de abastecimiento y distribución de los recursos de la región. |
Sin embargo, el transporte a lomo de mula se quedó atrás con el desarrollo de otros medios de transporte como el ferrocarril y los automóviles. Pero, sin lugar a dudas, los caminos de herradura fueron dignos antecesores de los rieles y las carreteras, muchos de los cuales siguieron en sus trazados la lógica de los caminos.
Instituto de Estudios Regionales de la Universidad de Antioquia –INER-. |