MODA INFANTIL, ASUNTO DE MAYORES

El  atuendo infantil siempre estuvo por fuera de los mandatos de la moda; por eso,  niños y niñas eran vestidos de manera indeferenciada y  los bebés usaban largos vestidos con estilos similares que  impedían distinguir entre un sexo y otro. La evolución de la moda de los infantes comenzó en el siglo XVII y continuó hasta principios del XX, cuando fabricantes y diseñadores vieron la necesidad de confeccionar ropa menos restrictiva y que posibilitara mayor movimiento.
 
Fueron quedando atrás aquellos modelos que eran la réplica en miniatura, del vestido de la madre en el cuerpo de la niña o del padre en el del niño.
El incremento del comercio del negocio europeo con la India contribuyó enormemente porque fue posible conseguir mayor variedad de telas y adornos. (Revista Pasarela, 1991).
 
Fue mejorando la apariencia de los niños en el vestir, al menos con motivos y estilos que marcaban sus diferencias; sin embargo, adornos y accesorios siguieron reflejando la posición social de sus padres.

A finales del siglo XIX y principios del XX las ropas infantiles mostraban soltura, eran   livianas, casi siempre blancas, hechas en telas de muselina y algodón.  Dominaban los estilos escocés y marinero, este último, inspirado en el poder naval de Inglaterra. (DOMINGUEZ, 1987).


El traje de marinero usado por niños y niñas era considerado una prenda confortable y muy práctica.  El vestido escocés compuesto por falda de cuadros acompañada de camisa y chaqueta fue un atuendo más apropiado para las niñas.
   
Finalmente, la moda infantil logró imponerse y reflejar la personalidad de los pequeños; éstos disfrutan en la actualidad de atuendos casuales, descomplicados  o elegantes, dependiendo de la ocasión, pero con la posibilidad de ser escogido por ellos mismos y dar  rienda suelta a las ilusiones propias de su edad.

Instituto de Estudios Regionales de la Universidad de Antioquia –INER-.