Medellín, 1952. El cuento y la novela dicen de la gente: de sus triunfos, de sus derrotas sus fortalezas, sus debilidades. Dicen de las defraudaciones que damos, casi que obligadamente. De las que se reciben, por obligación. Dicen de los actos del hombre, sus pensamientos, sus creencias, sus esperas y sus desesperos, etc. El cuento dice de lo anterior sintetizando los asuntos hasta casi el estreñimiento, y la novela cayendo en el análisis por medio de la prolijidad. Cuando menos en la teoría: en la práctica el desnivel entre Síntesis y Análisis está relleno de infinitud de excelentes relatos y novelas que no se ciñen demasiado a estos postulados. Las cosas del arte no son exactas ni rigurosas, sino prolijas y varias...