Rafael Jaramillo Arango


 

Sonsón, 1896.

Hasta donde sabemos, Rafael Jaramillo Arango no pudo publicar su único libro de cuentos, que fue nombrado con un título bien singular: "Ariquipe en el Reino de Dios". Empero, la gran mayoría de los cuentos integrantes, si no todos, se publicó en suplementos literarios, o en revistas de mucha nota.
Publicó dos novelas que parecen inhallables, y una antología de la Literatura Infantil, a la cual era muy dado. Tanto que casi todos los de su libro serían catalogados como literatura para párvulos.
Sin embargo sus cuentos son cosa muy seria, y se leen con agrado por quienes gustan de la buena literatura, porque si bien sus personajes son niños, el tratamiento que Jaramillo Arango da de la realidad es notable y magistral.
En "Memorias de un Niño Embustero" se explota de dos filones simultáneos con mucha propiedad. El primero es una presentación del mundo desde los ojos de un párvulo: la realidad se disloca mágicamente y las cosas se desmesuran. Para un niño el padre es de necesidad un gigante y los espacios se crecen de tal modo que una casa aparece como una finca grandota.
El otro es la violencia que el niño ejerce sobre la lógica, ya que desconoce las relaciones de causa-efecto. Entonces se crea una lógica propia que no es lógica, en cuyo desarrollo se pierde la relación entre las premisas y brota una disparatada y arbitraria conclusión para el adulto, y genial y bella y desbordada y atrayente.
Es así como el de Sonsón estructura sus magias y las mueve por el relato, engañosamente dizque para niños, pero cuyo disfrute cabal es para adultos capaces de descifrar la dislocación. Sin embargo la disfrutan, a la obra, los niños, porque se identifican en su mundo.
Tal vez no haya, para los creadores, un mundo más difícil de estructurar que el de la literatura para infantes. Los inexpertos creen que basta con minimizar las cosas, y escriben de "paticos", "ranitas", "casitas", etc., absurdamente. Es, sobre todo, captar el universo con otra lógica, que es siempre directa y simple, sin metafísicas ningunas.
"Memorias de un Niño Embustero", como los otros de Jaramillo Arango, es un cuento delicioso. Quizá valdría mucho que el Departamento de Antioquia que ha venido editando autores antioqueños en una labor meritísima y efectiva, rescatara de donde esté el libro de Jaramillo Arango.

 

 
Obras
 

 
Memorias de un niño embustero  
 
Barrancabermeja  
 
Cuadernos de Gabriel Sandoval