Tomás Carrasquilla


 

Santo Domingo, 1858. - Medellín, 1940.

Todavía, para Tulio Vélez, uno de los mejores cuentistas antioqueños, don Tomás Carrasquilla era la literatura colombiana, -y aún la latinoamericana-. Así  lo  escribe  formidablemente  bien en una de sus "Semblanzas", que publicó en su tiempo en el periódico "El Colombiano". Y describía así su físico: "Tenía roblizo el cuerpo, alta la estatura, hombros en declive y espaldas abrumadas. La frente resueltamente ancha, más dilatada aún por el lamido irrespetuoso de la calvicie, corrida desde atrás de la coronilla, y cortada en arrugas; las del entrecejo, muy cavadas, denunciaban el esfuerzo de los músculos faciales por retener una vista demasiado débil y en fuga. No usaba anteojos sino en casa y, en general, excepto el imprescindible bastón de bambú, parecía rechazar con gesto de juvenil presunción el uso de todo aquello que contribuyera a confirmar su vejez. Así, no leía el periódico en la calle y en el café por no sacar los anteojos, y evitaba los actos y situaciones en que fuera preciso quitarse el sombrero. Carrasquilla no podía simular juventud, sino apenas ocultar lo más posible el trasiego devastador de los setenta años...

 

 
Obras
 

 
A la plata!  
 
Del Medellín colonial  
 
En la diestra de Dios Padre  
 
La Marquesa de Yolombó  
 
Frutos de mi tierra  
 
Por aguas y pedrejones