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Medellín, 1960.
Benhur Carmona es, a sus pocos años, un escritor de tiempo completo. Ha organizado su vida para que gire alrededor de esa realidad: ser, como lo primero, un sér que escribe. Y, así, su producción aumenta de continuo, aunque no aceleradamente, porque él hace de sus asuntos de pulimento una labor meticulosa. Cuando da por acabado un asunto es porque verdaderamente lo está.
Es así como alcanza ahora a tener un libro de cuentos, que en conjunto permanece inédito aunque alguna parte se haya publicado en revistas universitarias, y una novela de mediana extensión. Es también un "producto" de los Talleres de Escritores.
Lo que impacta mayormente en la literatura de Benhur Carmona es la ternura que siente por sus personajes: sin duda que los ama con el amor más generoso: el amor que no pide nada, ni siquiera que el amado sea como el que ama quiere. Ama a los personajes, extraídos de la vida real, como son: sin querer modificarlos. Y entonces encuentra la belleza que tienen los actos humanos cuando se entiende que son actos simples, inherentes al sér. Tiene la clase de amor que no juzga ni moraliza.
A más del amor, en sus relatos está la técnica, de la cual va siendo un joven maestro. "La Doble", que recogemos para esta Antología, es una exacta muestra de esa maestría: el lector sufre las influencias del autor. Piensa primero en un acto de una manera, y luego en el acto mismo pero de otra, y llega de necesidad a la conclusión final que no era la esperada.
Pero está además el lenguaje, muy cuidadosamente tratado. Hay la busca de una prosodia propia, y aún de unas palabras propias: esas que cualquiera es capaz de entender pero que no han sido usadas y que fulgen ahí en sus relatos, hermosamente nuevas como monedas de oro apenas salidas del cuño, amarillenteando.
Tiene además una fina sensibilidad poética, que no se expresa en versos, ni siquiera en la prosa: es la poesía de los actos. Esa que cobran los hechos que él expone, con su manera de exponerlos, y que lo reconcilian a uno, lector impactado, con esos mismos seres humanos a los cuales odia a veces desprecia en otras, sufre las más, irremediablemente: alquitarados por la literatura son inconcebiblemente bellos.
Talvez la literatura sea eso: escoger de los seres unos aspectos, sólo esos, y desplegarlos despojados de otros que no encajan y desbalancean. En los cuentos y en las novelas es posible eso, tanto como en la poesía, eso que es absurdamente imposible en la vida.
Nos ha parecido que para entender mejor el estilo de Benhur Carmona no era suficiente con un sólo cuento, y por eso hemos seleccionado dos, que logran algo más cabal, apoyándose: la brevedad de cada uno de ellos casi lo exigía.
Actor de teatro por mucho tiempo, profesor de inglés, estudiante de dramaturgia actualmente, vive en Nueva York hace algún tiempo.
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