"
Cayo cara me volví fotógrafo "
En la década del 40 don Carlos Rodríguez en el atrio
de una iglesia de Medellín tiro una moneda al aire para que
la suerte le definiera su profesión, entre músico
en los coros de la iglesia y fotógrafo.
Llego
al Heraldo de Antioquia donde el director Jesús Tobón
Quintero, quien le tomo mucho aprecio, le entrego una cámara
fotográfica y le dijo que se fuera a tomar fotos y que
se hiciera respetar "No se deje llamar fotógrafo,
que usted es reportero gráfico" salió a la
calle a tomar fotos y aprendió el oficio "La fotografía
se aprende tomando fotos".
Su
trabajo y cercanía con los detectives de la policía
le permitían llegar antes que ningún otro a las
escenas del crimen.
Se convirtió en uno de los primeros fotógrafos "Frelance"
del país y vendía sus fotos a los principales periódicos
y revistas nacionales.
Hoy
a sus algo mas de 80 años sigue "bajando diario a
Medellín" a misa de 11:00 am en la Candelaria en pleno
Parque Berrio con su inseparable cámara.
Su legado se encuentra en el Archivo Histórico de Antioquia,
en el Palacio de la Cultura en Medellín.