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Nació
en el año de 1916 en medio de artesanos y escultores. Se
dedicó desde muy joven a diversas ocupaciones antes de trasegar
por completo en la fotografía.
Infinidad de pueblos y veredas de Antioquia, fueron los primeros
testigos de sus inicios como fotógrafo, lo que comúnmente
se llamarían foticos de paseo, para don Gabriel serían
los primeros registros fotográficos de un archivo que cuenta
con más de quinientas mil fotografías, archivo que
descansa en la biblioteca Pública Piloto de Medellín.
El joven fotógrafo se fue adentrando en los secretos propios
de una técnica todavía desconocida y poco explorada
en nuestro medio. La afición por este novedoso oficio, lo
llevo a realizar importantes fotografías para la historia
del departamento.
Su repentino comenzar como fotógrafo aéreo se dio
en al ano de 1955, gracias a la necesidad de sus más importantes
clientes, dueños de grandes terruños e instalaciones
extensas dentro del Valle de Aburrá, de poseer registros
de sus dominios, su aprendizaje fue autodidacta, técnicas
europeas en complejos libros franceses, le enseñaron todos
los conocimientos básicos para realizar aerofotografías,
como la velocidad mínima del avión, la relación
con el piloto, la vibración interna de la aeronave o el lente
requerido, para incluir en una misma fotografía 2500 hectáreas
de tierra. Pero nadie se imagina las difíciles condiciones
para realizar esta clase de fotografías en la década
del 50, con grato recuerdo nos cuenta que las puertas de los monomotores
debían abrirse o dejarse en el aeropuerto para poder realizar
las fotografías. En sus negativos de gran formato, reposan
la acelerada evolución de la ciudad en las ultimas décadas,
los ríos mas caudalosos del departamento, todos sus pueblos,
atardeceres y amaneceres capturados desde pequeñas avionetas
o pesados helicópteros.
Con un poco de nostalgia, confiesa que durante toda su vida le faltaron
muchas fotografías por tomar, ya fuera por falta de cámara,
de iluminación o simplemente por no saber aprovechar el momento.
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